Artículo original

Recibido: 20/02/2026

Aceptado: 09/05/2026

Publicado: 21/05/2026

 

 

Relación entre los embalses, el régimen fluvial y la pesca marina en Cuba

José Luis Batista Silva *

Instituto de Geografía Tropical, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, La Habana, Cuba.

*Autor para correspondencia: jolubasi@gmail.com

Resumen

Introducción/Objetivo: La pesca de plataforma en Cuba depende de ecosistemas costeros altamente productivos pero vulnerables, estrechamente conectados con los sistemas hidrológicos continentales. La construcción intensiva de embalses desde la década de 1960 ha modificado significativamente el régimen fluvial natural. El estudio tiene como objetivo evaluar la relación entre la regulación hídrica por presas y la disminución de la productividad pesquera, considerando procesos como la reducción de capturas, el envejecimiento de la infraestructura hidráulica y el deterioro de los ecosistemas costeros. Materiales y métodos: Se realizó un análisis descriptivo–interpretativo integrando datos históricos de embalses, estadísticas pesqueras (1993–2023) y literatura científica. Se evaluaron cuatro zonas de la plataforma cubana, considerando características de cuencas, grado de regulación fluvial y antigüedad de las presas. El enfoque no busca causalidad directa, sino identificar relaciones funcionales entre variables hidrológicas y pesqueras. Resultados y discusión: La regulación fluvial ha alterado el caudal natural, reduciendo el aporte de agua dulce, sedimentos y nutrientes hacia la costa. La ausencia de caudal ecológico y la sedimentación de embalses (con pérdidas de capacidad de hasta 40%) afectan la productividad primaria y los hábitats marinos (Aguilar, C., et al. (2014). Sin embargo, la disminución pesquera responde a múltiples factores, incluyendo sobrepesca, contaminación, degradación de ecosistemas y cambio climático. Conclusiones y recomendaciones: La reducción de la pesca es resultado de procesos interrelacionados, por lo que se requiere un enfoque integrado cuenca–costa–mar. Se recomienda implementar caudales ecológicos, monitorear sedimentación, desarrollar estudios multidisciplinarios y ejecutar proyectos piloto que evalúen la restauración del flujo fluvial y su impacto en la pesca.

Palabras clave: embalses, ecosistemas costeros, regulación fluvial, sedimentos y nutrientes

Relationship between reservoirs, river regime, and marine fisheries in Cuba

Abstract

Introduction/Objectives: Shelf fisheries in Cuba depend on highly productive yet vulnerable coastal ecosystems, closely linked to continental hydrological systems. The intensive construction of reservoirs since the 1960s has significantly altered the natural fluvial regime. This study aims to evaluate the relationship between water regulation by dams and the decline in fishery productivity, considering processes such as reduced catches, aging hydraulic infrastructure, and coastal ecosystem degradation. Materials and Methods: A descriptive–interpretative analysis was conducted, integrating historical data on reservoirs, fishery statistics (1993–2023), and scientific literature. Four zones of the Cuban shelf were assessed, considering watershed characteristics, degree of fluvial regulation, and dam age. The approach does not seek direct causality but rather to identify functional relationships between hydrological and fishery variables. Results and Discussion: Fluvial regulation has altered natural flow regimes, reducing the input of freshwater, sediments, and nutrients to coastal areas. The absence of ecological flow and reservoir sedimentation (with storage losses of up to 40%) affect primary productivity and marine habitats (Aguilar, C., et al. (2014). However, the decline in fisheries results from multiple factors, including overfishing, pollution, ecosystem degradation, and climate change. Conclusions and Recommendations: The reduction in fisheries is the result of interrelated processes, requiring an integrated watershed–coast–sea management approach. It is recommended to implement ecological flows, monitor sedimentation, promote multidisciplinary studies, and develop pilot projects to evaluate the restoration of river flow and its impact on fisheries.

Key words: reservoirs, coastal ecosystems, river regulation, sediments and nutrients

1. Introducción

La pesca de plataforma se desarrolla en la plataforma insular poco profunda (generalmente <200 m), donde se concentran ecosistemas clave:

○ Arrecifes coralinos

○ Manglares

○ Praderas de pastos marinos

○ Estuarios y lagunas costeras

Estos sistemas son altamente productivos, pero también muy vulnerables a perturbaciones ambientales.

Cuba, como archipiélago y especialmente su isla mayor, presenta una interacción extremadamente estrecha entre los sistemas hidrológicos y los ecosistemas costeros y marinos. La construcción intensiva de embalses entre las décadas de 1960 y 1980 (aproximadamente 240 presas con una capacidad inicial total cercana a 9 660 hm³) transformó profundamente el régimen hidrológico natural de las cuencas del país, donde se construyeron las presas.

El efecto actual está caracterizado por varios procesos, que requieren un análisis integrado imprescindible, tratando de evitar explicaciones simplistas que atribuyen el problema a una sola causa. Es conveniente señalar que el presente estudio se plantea como objetivo evaluar la relación entre los regímenes hídricos regulados por los diques de las presas y la pesca de plataforma, aclarando, por tanto, los procesos más importantes:

Reducción de capturas pesqueras

Envejecimiento de la infraestructura hidráulica

Deterioro de ecosistemas costeros

Sin embargo, de acuerdo con la información publicada sobre las capturas de peces en la plataforma cubana, se aprecia un descenso en las pesquerías marinas durante los últimos años. Por tanto, es obligado analizar el rol de la regulación de los cauces fluviales y así poder llegar a resultados que posibiliten recomendar las medidas y estudios ulteriores, conjuntamente con los análisis y estudios de otros mecanismos, para aumentar los volúmenes de pesca.

La captura de peces en el archipiélago cubano ha transitado por distintas etapas en los últimos 75 años, según se ha publicado por varias organizaciones e investigadores del tema. Uno de estos trabajos es el análisis de series temporales reconstruidas, donde se muestran cinco fases distintas, comprendidas entre los años 1950 – 2010 (Au et al., 2014). Hasta finales de 1965 el volumen de captura promedio oscilaba entre 20 y 40 mil toneladas métricas y la pesca se desarrollaba principalmente en forma artesanal con embarcaciones a vela, aunque posteriormente se sustituyeron por motores, cuando se crearon las cooperativas pesqueras.

Durante la cuarta fase (1991 – 2000 la pesca sufrió un descenso de 82% debido a la desaparición de la flota de altura por falta de recursos y financiamiento, por tanto, la reducción de las capturas costeras se redujo hasta 89%. No obstante, en la quinta etapa (2000 – 2010) se produjo una recuperación parcial (28 500 tm/año y hubo una reorientación hacia especies de alto valor (langosta, camarón).

Según los estudios y análisis, así como la aplicación de modelos validados por parte de los especialistas, en el señalado período 1950 – 2010, se lograron las siguientes capturas:

Media anual: 42 154 tm; Máxima: 76 700 tm (1985); Mínima: 28 500 tm (2010). Además, la Distribución normal resultó igual a 0.78, el Coeficiente de variación (Cv= 0.46) y la Desviación standard o típica, igual a 19 391 tm. Por otra parte, se aplicó el modelo bioeconómico clásico para estimar el “Rendimiento máximo sostenible (MSY)”, obteniéndose los siguientes resultados:

MSY estimado: 148 218 tm/año

Esfuerzo en MSY: 23 859 embarcaciones

Esfuerzo real en pico (1985): 7 000 embarcaciones

En la Fig. 1 se aprecia el gráfico de las capturas totales, elaborado por el autor, a partir de los datos de la reconstrucción de la serie de Au et al., 2014; de acuerdo con el estándar académico para pesquerías cubanas históricas, publicada en Fisheries Centre Research Reports (UBC), además de los datos posteriores al año 2010, siguiendo la tendencia confirmada por Olivera et al. 2024, en su estudio de la plataforma suroriental.

Fig.1. Evolución de las capturas marinas en Cuba (1950 – 2025).

2. Materiales y métodos

El estudio se desarrolló mediante un análisis descriptivo–interpretativo basado en información hidrológica, hidráulica y pesquera disponible a nivel nacional, integrando datos históricos de construcción de embalses, estadísticas de captura y literatura técnica especializada. Las principales fuentes de información se centraron en datos históricos y expedientes técnicos de los embalses publicados por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y series estadísticas de capturas pesqueras durante el período 1993–2023. Se consultó, además, la publicación de estudios batimétricos sobre sedimentación en embalses cubanos. Especialmente se examinó la literatura científica nacional e internacional, relacionada con el caudal ecológico, transporte de sedimentos, productividad primaria costera y el impacto de la sobrepesca.

Dada la limitada disponibilidad de series temporales hidrológicas existentes en Cuba, este estudio adoptó un enfoque descriptivo-interpretativo integrador, priorizando la identificación de relaciones funcionales entre variables hidrológicas y pesqueras. Este enfoque es consistente con estudios de sistemas complejos donde la interacción cuenca-costa-mar requiere análisis multidisciplinarios previos a la modelación estadística, como ha sido planteado en el trabajo de Baisre y Arboleya, 2006.

Para el análisis espacial se utilizó la división de la plataforma cubana en cuatro zonas pesqueras (A, B, C y D), manteniendo esta clasificación por su relación histórica con las estadísticas de captura. En cada zona se identificaron las cuencas con embalses que desaguan al mar, se analizó el año de construcción y su antigüedad, hasta el año 2025 y el grado de regulación fluvial (Piasecki, M., & Harmsen, E. (2022). Es necesario señalar que el trabajo no pretende establecer una relación causal directa cuantitativa, sino identificar relaciones funcionales aceptables y evaluar el peso relativo de la regulación fluvial dentro del conjunto de factores que influyen en la productividad pesquera (Olivera, Espinosa, Y., et al., 2024).

3. Resultados y discusión

3.1. Transformación del régimen hídrico natural por regulación fluvial

La mayoría de los ríos cubanos, son de corta longitud y tienen su alimentación a partir de las precipitaciones pluviales, con dos períodos estacionales, lo cual determina el rrégimen hídrico e influye en la situación de la capacidad de los embalses (FAO (FAO/UNDP). Ante la presencia de años húmedos, los embalses pueden estar a su máxima capacidad de llenado, sin embargo, cuando la lluvia no es suficiente, sobre todo en el período menos lluvioso, el Nivel de Aguas Normales (NAN) está por debajo y no tiene lugar el vertimiento por el aliviadero de la presa. Un detalle importante debe tenerse en cuenta: todas las presas se construyeron en cierres donde el escurrimiento fluvial es de régimen permanente, aunque el caudal varía en dependencia de la cantidad de precipitaciones de la temporada lluviosa.

Por otra parte, históricamente se han mantenido las compuertas de las presas cerradas, y solo se han abierto en ocasiones, ante el azote de ciclones asociados a intensas y prolongadas precipitaciones (Betanzos, Vega, A., et al., 2019). Esto es “comprensible” por la necesidad de almacenar agua durante el período lluvioso (mayo–octubre) y poder suplir el uso del agua a los sectores de la población, agricultura, industria y turismo, principalmente, en la época menos lluviosa (noviembre–abril). También debe tenerse presente, los períodos de sequías, lo cual complica, aún más, el manejo del agua almacenada en los embalses.

Además de lo señalado anteriormente, cuando se construyeron las presas no se tuvo en cuenta el caudal ecológico (Batista Silva, 2026) en los proyectos se incluía un denominado “caudal sanitario”, pero realmente, en la mayoría de las corrientes fluviales, donde el escurrimiento está regulado por los diques de las presas, el régimen hídrico ha sido fuertemente alterado. La casi total interrupción del caudal aguas abajo, al mantenerse cerradas las compuertas durante largos períodos, ha alterado el régimen hídrico, fundamentalmente para el transporte de sedimentos y nutrientes, así como la conectividad de las corrientes fluviales con estuarios y la plataforma marina (Núñez Lafitte, M., 2015). Muchos tramos de ríos, aguas abajo del dique de la presa, antes de escorrentía permanente, han pasado a ser intermitentes o secos durante una parte del año.

Los años de ausencia del concepto del caudal ecológico y su aplicación, al no considerar las necesidades de los ecosistemas fluviales, estuarinos y costeros ha provocado resultados negativos en los tramos comprendidos entre el dique de la presa y su desembocadura en el mar. Algunos efectos que merecen citarse son, la degradación del hábitat fluvial aguas abajo, la pérdida de continuidad longitudinal de los procesos en el cauce y la drástica reducción del aporte de agua dulce al mar. En algunas cuencas hidrográficas existen más de un embalse, o sea, el sistema de cascadas, donde la alteración del régimen hídrico es relativamente distinta. Vale aclarar que el presente artículo se refiere a la pesca en las cuatro zonas de la plataforma marina, sin considerar la utilización de los embalses para la actividad de la acuicultura (Álvarez-Lajonchere, L, et al., 2018).

3.2. Sedimentación de embalses y efectos aguas abajo

Antes del desarrollo hidráulico intensivo, iniciado en la década de 1960, Cuba tenía una capacidad de embalse muy limitada, con unas pocas presas de tamaño pequeño y mediano. Según informes ambientales e hidráulicos históricos, la capacidad total de agua embalsada era aproximadamente 48 millones de m³, repartidos en 13 pequeñas presas, existentes a finales de la década de 1950–principios de los 60. La cantidad de agua embalsada era poca y estaba destinada al abastecimiento local, riego muy limitado y una generación hidroeléctrica en la presa Hanabanilla en el centro del país. Este embalse, aunque fue una de las mayores obras hidráulica de su época, estaba muy por debajo de los grandes volúmenes de almacenamiento que se consiguieron ulteriormente con el plan hidráulico nacional.

Este artículo está enfocado en la relación de las afectaciones de los embalses en la captura de peces en la plataforma cubana, pero el análisis es general para todo el territorio cubano (Puga, R., et al., 2017). Transcurridos más de cuatro décadas, los embalses han jugado un importante rol en el desarrollo del país, garantizando el abasto a los distintos usuarios (población, agricultura, industria, turismo) y también han sido resilientes, regulando las crecidas de los ríos evitando inundaciones. Empero, el objetivo de los proyectos para la construcción de las presas estuvo centrado en cumplir la meta de “Ni una gota de agua al mar”, aunque actualmente, han surgido realidades como la sedimentación o azolvamiento, que obligan tenerlas en cuenta, por ejemplo:

En el espacio donde se almacenaría el agua, denominado el vaso del embalse, no siempre, no se realizó una necesaria limpieza de la vegetación.

La superficie de la cuenca hidrográfica, aguas arriba del dique de la presa, en algunos casos, ha sufrido deforestación, por tanto, aumenta la erosión, principalmente, ante intensas precipitaciones.

Al no aplicarse el concepto del caudal ecológico, los sedimentos se acumulan paulatinamente aguas arriba del dique, pues en muy pocas ocasiones se mantiene el vertimiento aguas abajo.

Se han hecho muy pocos estudios de batimetría para conocer el volumen de sedimentos acumulado y determinar la capacidad real de los embalses cubanos.

Cada proyecto de la obra tiene un expediente o pasaporte, donde está toda la información necesaria en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). Uno de los resultados más importante, durante las elaboraciones de los proyectos para construir las presas, es el relacionado con las conclusiones de los especialistas hidro económicos. Basado en toda la información disponible, ellos calculan y dictaminan la “vida útil” de cada obra, generalmente, 10, 20 años, pero los embalses de Cuba han superado hace tiempo la vida útil de todos.

Para acentuar la importancia de la vida útil de las obras, se tomaron los datos de los embalses más significativos (Tabla 1), correspondientes a cada una de las cuatro zonas de la plataforma pesquera en Cuba, y se promediaron los años, desde la construcción de las presas hasta el año 2025.

Tabla1. Datos de la vida útil de los embalses

ZONA de la plataforma pesquera

AÑOS de explotación

A

43

B

45

C

41

D

48

Promedio

44.3

3.3. Características de las zonas de la plataforma costera

Actualmente, con las nuevas leyes y normativas pesqueras, existen 9 zonas administrativas para el sistema pesquero, no obstante, en la práctica continúa la utilización de las cuatro zonas, publicada en los trabajos de Baisre & Arboleya, 2006,. A continuación, se presenta un mapa con las cuatro zonas y un resumen de sus características y los embalses relacionados, tomado de los citados artículos. Tradicionalmente, la actividad pesquera cubana se refiere a cuatro zonas mayores de pesca (A, B, C y D) que bordean la Isla de Cuba. Cada una de estas grandes zonas incluye una plataforma insular más o menos extensa y de poca profundidad donde tiene lugar la mayor parte de las pesquerías (Fig. 2).

Figura. 2. Zonas pesqueras en Cuba

3.3.1. Plataforma Suroriental (Zona A)

Se extiende desde Casilda hasta Cabo Cruz con una superfi­cie aproximada de 18 800 km. La parte occidental (Golfo de Ana María) y la oriental (Golfo Guacanayabo) están separadas entre sí por una zona de fondos muy bajos y numerosos cayos, existiendo su conexión a través del Canal de Pingüe. Los nombres de los embalses y ubicaciones en esta zona se aprecian en la Tabla 2 y Fig. 3, respectivamente. La profundidad media es de unos 15 metros, encontrándose zonas más profundas con máximos entre 20 y 25 m.

Tabla 2. Embalses en la zona A.

No

Nombre

Río

Volumen (hm3)

Año de construcción

1

Zaza

Zaza

1020

1972

2

Lebrije

Jatibonico del Sur

82

1970

3

La Felicidad

Jatibonico del Sur

42

1991

4

Muñoz

Muñoz

116

1977

5

Jimaguayú

San Pedro

200

1974

6

San Pedro

San Pedro

28

1991

7

Najasa I

Najasa

74

1975

8

Najasa II

Najasa

87

1990

9

Cauto El Paso

Cauto

330

1991

Figura. 3. Embalses de la plataforma zona A.

3.3.2. Plataforma Suroccidental (Zona B)

Se extiende desde el Cabo Francés hasta la Bahía de Cochinos y posee una extensión de unos 20 850 km2, la mayor de las cuatro plataformas que bordean la Isla de Cuba. En ella se encuentra el Golfo de Batabanó, de topografía compleja ya que, en el mismo, se localizan numerosos grupos y cordones de cayos que dificultan el intercambio de agua en su interior y prácticamente lo dividen en zonas diferentes. En su borde exterior la plataforma está casi totalmente circundada por el Archipiélago de los Canarreos formados por unos 350 cayos, isletas y la Isla de la Juventud (Isla de Pinos). Los nombres de los embalses y ubicaciones en esta zona se aprecian en la Tabla 3 y Fig. 4, respectivamente. La profundidad media es de 6 m.

Tabla 3. Embalses en la zona B.

No

Nombre

Río

Volumen (hm3)

Año de construcción

1

El Salto

 Hondo

66

1980

2

Ramírez

 Hondo

17

1969

3

Hondo

 Hondo

24

1990

4

La Juventud

 San Diego

105

1973

5

Bacunagua

 Bacunagua

48

1981

6

La Paila

 San Cristóbal

61

1980

7

La Bija

La Bija

5

1982

8

Herradura

 Herradura

58

1986

9

El Punto

 De Colón (Encino)

97

1977

10

El Jíbaro

 Ajiconal

40

1978

11

Cuyaguateje

Cuyaguateje

58

1968

12

Guamá

Guamá

42

1989

13

Los Palacios

Los Palacios

46

1975

14

Laguna de Piedra

San Juan

6

1970

Fig. 4. Embalses de la plataforma zona B.

3.3.3. Plataforma Noroccidental (Zona C)

Se extiende desde el Cabo de San Antonio hasta Bahía Honda y posee una superficie de 3 945 km2. Esta región puede dividirse en dos partes: una occidental amplia, el Golfo de Guanahacabibes y otra occidental estrecha que se extiende desde el Cayo Buenavista a Bahía Honda. El mayor ancho de la plataforma es de unos 40-50 km, mientras el arrecife de barreras de Los Colorados y el Banco de Sancho Pardo, separan la plataforma del Océano Atlántico adyacente. Los nombres de los embalses y ubicaciones en esta zona se aprecian en la Tabla 4 y Fig. 5, respectivamente. La profundidad media es de 3-4 m.

Tabla 4. Embalses en la zona C.

No

Nombre

Río

Volumen (hm3)

Año de construcción

1

Nombre de Dios

Nombre de Dios

17

1996

2

El Junco

Arroyo EL Junco

9

1989

3

Mártires de la Palma

Puercos

13

1975

4

Bahía Honda

Bahía Honda

9

1979

Fig. 5. Embalses de la plataforma zona C.

3.3.4. Plataforma Nororiental (Zona D)

Se extiende desde la Península de Hicacos hasta la Bahía de Nuevitas con una superficie de 10 118 km2. Los archipiélagos de Sabana y Camagüey están formados por numerosos cayos, algunos de los cuales pudieran considerarse como verdaderas islas (Coco, Romano, Cuajaba y Sabinal) que, al alinearse frente a la costa norte, forman una especie de litoral exterior. Este archipiélago está bordeado por el Canal de San Nicolás y el Canal Viejo de Bahamas que actúan como barreras ecológicas entre esta plataforma y la vecina del archipiélago de las Bahamas.

Aunque son numerosos los ríos que drenan la costa, estos son relativamente pequeños y el desagüe de sedimentos es detenido en su mayor parte por los manglares. El río más grande es el Sagua la Chica y es el único que ha desarrollado en su desembocadura un delta amplio y de muchas ramificaciones. Los nombres de los embalses y ubicaciones en esta zona se aprecian en la Tabla 5 y Fig. 6, respectivamente. La profundidad media es de 3 m.

Tabla 5. Embalses en la zona D.

Nº

Nombre

Río

Volumen (hm3)

Año de construcción

1

Palma Sola

Cañas

80

1987

2

Alacranes

Sagua la Grande

352

1972

3

Minerva

Sagua la Chica

123

1971

4

Aridanes

Jatibonico del Norte

20

1968

5

Chambas II

Chambas

33

1990

6

Porvenir

Caonao

171

1975

7

Máximo

Máximo

71

1980

Fig. 6. Embalses de la plataforma zona D

3.4. Afectación de la productividad pesquera en las plataformas costeras

La reducción del caudal de agua dulce y el transporte de sedimentos hacia el mar afecta parcialmente la actividad pesquera, esto es un fenómeno documentado a nivel global, pero no es la única causa. Con el paso del tiempo, la sedimentación en los vasos de los embalses se ha convertido en un factor crítico que reduce su capacidad útil de almacenamiento. Esto ocurre porque los sedimentos transportados por las cuencas se depositan en el fondo de los embalses, ocupando un volumen que originalmente estaba destinado a almacenar agua.

La inexistencia del cálculo de caudal ecológico, no tenida en cuenta durante la construcción de las obras hidráulicas, significa que los embalses se operan sin considerar la entrega de las necesidades mínimas del agua requeridas para que el ecosistema fluvial y costero se conserve saludable (Torres, Cambas, Y., et al., 2023). Al mantener las compuertas cerradas, se interrumpe por completo este flujo vital y surgen cambios en los ecosistemas o biodiversidad acuática. No obstante, algunos embalses son utilizadas para la acuicultura.

La plataforma costera es un sistema altamente dinámico, donde interactúan procesos físicos, químicos y biológicos. Su estado y productividad dependen del balance entre aportes fluviales y la costa, dinámica marina y la presión de origen antrópico (Giménez Hurtado, E., et al., 2016). Las alteraciones en cualesquiera de estos componentes generan efectos acumulativos sobre los ecosistemas costeros y la actividad pesquera.

Las corrientes fluviales, con desembocadura al mar, tienen una relación funcional entre la misma y todos los procesos presentes en la cuenca hidrográfica, o sea, no solo es el aporte de agua dulce, sino también materiales básicos para el funcionamiento de la plataforma costera. Es necesario aclarar que, en este caso, el contorno de la cuenca hidrográfica se refiere, desde el dique del embalse hasta la desembocadura de los ríos regulados, al no existir prácticamente el aporte fluvial por los vertederos de la presa y no considerado el caudal ecológico.

En términos generales, cuando no existe el caudal ecológico, pueden citarse algunas consecuencias presentes en la plataforma y su influencia en la vida marina.

Los ríos son el principal vector de transporte de nutrientes (nitrógeno, fósforo, silicio, materia orgánica) desde la tierra hacia el mar. Estos nutrientes fertilizan las aguas costeras, desencadenando el crecimiento del fitoplancton, que es la base de la red trófica marina. Sin este aporte, el ecosistema costero se empobrece.

Si los sedimentos finos son retenidos en el dique, prácticamente no llegarán al mar, por ello, dejarán de cumplir funciones tales como el sustento de muchas especies marinas, incluyendo camarones y peces juveniles que dependen de estos hábitats para su reproducción, cría y refugio.

Muchas especies necesitan los aportes de agua dulce para mantener los gradientes de salinidad y turbidez, pero con el régimen hídrico alterado se produce un aumento de la salinidad y la afectación de fases juveniles de peces y crustáceos.

Indudablemente la actividad pesquera es una tarea compleja, pero la falta de agua dulce en la plataforma, no solo se debe a la existencia de los embalses, problema solucionable, garantizando un caudal mínimo aguas abajo del dique. No se trata de esperar el embalse vertiendo por el aliviadero cuando la cota del vaso supere el Nivel de Aguas Normales (NAN) debido a intensas precipitaciones en la cuenca.

La mayoría de los embalses en el país no garantizan el caudal ecológico aguas abajo del dique de la presa.

Relacionado con el tema de la cantidad de sedimentos, acumulados por los existentes embalses cubanos, solamente se conoce una publicación de especialistas de la Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos de La Habana (EIPHH), en la que se analizaron varios embalses y, entre otros objetivos, se realizaron mediciones batimétricas para conocer la cantidad de sedimentos transportados por las cuencas y depositados en el fondo de los embalses. Los resultados obtenidos mostraron tasas de pérdida de volumen por sedimentación cercanas al 20–40% del volumen original, con tasas promedio anuales que oscilan entre 0.5 % y más de 1 % por año en los casos estudiados, (Laíz Averhoff, O. y Flores Valdés, E., 2010).

Además de lo antes señalado, otros factores podrían estar contribuyendo a la reducción de la pesca y debían investigarse en paralelo:

Publicaciones internacionales han destacado que la sobrepesca es la principal causa de la reducción de las pesquerías a nivel global, probablemente porque la presión de pesca ha sido excesiva en el pasado y las poblaciones de peces no se hayan recuperado.

La contaminación costera por la escorrentía de los ríos puede transportar contaminantes urbanos, agrícolas e industriales, principalmente, degradando los hábitats costeros. Aunque el tramo del río, aguas abajo del dique no reciba el caudal ecológico necesario, debe recordarse que en el país existe un período lluvioso (mayo–octubre), además el azote de ciclones, generalmente asociados a fuertes precipitaciones. Todo tipo de vertimiento en los cauces de los ríos es arrastrado hacia la costa, produciendo una alta contaminación. Tener presente que, solamente alrededor del 30% (para todo el territorio) son los ríos regulados por presas, el resto de las corrientes fluviales desaguan directamente al mar.

La degradación de manglares, pastos marinos y arrecifes de coral (por otras causas) reduce la capacidad de carga del ecosistema para sostener poblaciones de peces. El papel de los manglares en la plataforma costera es un elemento clave de protección y productividad, reteniendo sedimentos y contaminantes antes de que lleguen al mar, además, aminoran la energía del oleaje y reducen la erosión costera.

Aunque existen diversas opiniones, el cambio climático aumenta los impactos existentes, como alteración en el régimen de las precipitaciones, sequías y aumento de la temperatura del mar, todo ello puede estar afectando la distribución y supervivencia de las especies.

El área de las cuencas superficiales ocupada por los vasos de las presas, relacionado con las zonas de captura en la plataforma, es alrededor de 13 000 km2, o sea, es 24% del total del área de las cuencas superficiales del territorio cubano. Todo ello significa que la red fluvial total del país con ríos no regulados, podrían afectar mucho más que la ausencia del caudal ecológico de los embalses debido a la situación actual de los cauces fluviales.

Reiteradamente se ha expresado que la fuente de alimentación de los ríos en Cuba son las precipitaciones pluviales, con sus períodos lluvioso (mayo– octubre) y menos lluvioso (noviembre–abril), cuando pueden registrarse lluvias diarias de bajas probabilidades (250–500 mm); teniendo en cuenta, además la formación de crecidas e inundaciones ante las actividades ciclónicas, en ocasiones acompañadas de intensas y prolongadas precipitaciones.

Las corrientes fluviales, en su mayoría, son de corto curso y pueden clasificarse en ríos con régimen intermitente o perenne; estos últimos tienen caudal garantizado, gracias a la alimentación de uno o más niveles freáticos. Ahora bien, cuando se presentan condiciones para la formación de fuertes crecidas, todos los ríos escurren hacia la costa, arrastrando lo que encuentren en sus cauces y márgenes, afectando la plataforma costera debido a las siguientes causas:

Contenido de arrastres de una corriente fluvial hacia la desembocadura:

Materiales erosionables

Sedimentos finos y gruesos

Tierra (sedimentos) por rotura de “tranques fluviales” y micropresas.

Basura (envases plásticos y de metal)

Descarga de pequeñas industrias artesanales

Escombros, recipientes vacíos de distintos materiales

Vertimientos albañales de viviendas ubicadas en las riveras

Animales muertos

Fregado de vehículos y baños de animales en el cauce.

En las páginas anteriores se ha analizado la relación entre los embalses, ubicados en cada una de las cuatro zonas, con la pesca en la plataforma, sin abordar el tema de la pesca en agua dulce en los vasos de embalses y estanques. Asimismo, se explicaron las posibles causas de la reducción de la pesquería, aclarando que la existencia de las presas, no es la única causa del problema. Por otra parte, los autores Baire y Arboleya, publicaron en “AquaDocs”: un artículo titulado “Ir contra la corriente: efectos de los embalses en las pesquerías cubanas” (Baisre, J.A., y Arboleya, Z. (2006): Going against the flow: Effects of river damming in Cuban fisheries. Fisheries Research, 81 (3), 283–292. El artículo examina la pesca marítima y en agua dulce (embalses y estanques) es un importante documento relacionado con el tema de la reducción de la actividad pesquera en Cuba, pero su título no coincide con su contenido porque está demostrado que los embalses, construidos en Cuba, entre las décadas de los 60 y 80 del pasado siglo, no es la única causa de la disminución de la pesca.

4. Conclusiones

La afectación de la actividad costera y pesquera en la plataforma cubana no es exclusivamente por la inexistencia del caudal ecológico de los embalses, realmente es el resultado de la interacción de múltiples procesos:

regulación fluvial,

alteración de aportes de sedimentos y nutrientes,

contaminación,

cambio climático,

degradación de manglares.

A pesar de ello, ningún factor actúa de forma aislada. La gestión sostenible de la plataforma costera exige un enfoque integrado “cuenca–costa–mar”, donde la cuenca hidrográfica y su red fluvial, la ecología costera y la pesca sean tratadas como partes de un único sistema.

La relación entre embalses, régimen fluvial y pesca marina en Cuba es uno de los mecanismos menos visibles, pero más determinantes en el descenso de la productividad pesquera de la plataforma. No es una relación directa e inmediata, sino una cadena de procesos hidrológicos, biogeoquímicos y ecológicos que conectan la cuenca hidrográfica con el ecosistema marino costero.

5. Recomendaciones

Proponer la creación de un grupo multidisciplinario (pescadores, especialistas en sedimentos, hidrólogos, biólogos marinos).

Correlacionar los datos de pesca en distintas etapas, analizando las series de capturas de pescas con las fechas del llenado de los embalses, construidos en cada zona respectiva de la plataforma.

Incluir un plan piloto en una o varias cuencas específicas para simular el caudal ecológico, controlando la salida por las compuertas y restaurar el escurrimiento natural del río antes de construir la presa. Observar y registrar los posibles cambios en el cauce aguas abajo durante determinado tiempo y monitorear rigurosamente los efectos en el ecosistema costero, así como las capturas pesqueras en esa área.

Gestionar y llevar a cabo batimetrías sistemáticas en los embalses más importantes con el objetivo de evaluar con precisión la pérdida de capacidad de almacenamiento.

Realizar estudios de espesores de sedimento en los embalses mediante una red muestreo, que incluya además análisis de laboratorio de las muestras a fin de evaluar su composición y variabilidad temporal. Este estudio permitiría comparar sus resultados con muestras en la zona costera y establecer relaciones directas.

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Conflicto de intereses: El autor de este trabajo declara no presentar conflicto de intereses.

Contribución de autores: José L. Batista Silva: Conceptualización, Metodología, Investigación, Análisis formal, Recursos,Curación de datos, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición, Visualización, Administración del proyecto.